El caso de La Manada reabre el debate de la formación de los jueces

El caso de La Manada reabre el debate de la formación de los jueces

En este artículo, podemos observar como los jueces, abogados y todos los que trabajan en el poder judicial y demás órganos del Estado son personas que también tienen sus ideas y no son precisamente objetivas ni neutrales. Cada juez piensa y actúa distinto.

En este caso deberíamos preguntarnos que entendemos por salud mental. ¿El Juez está sano mentalmente? ¿o esta tan enfermo como los integrantes de la manada? ¿Quién está mentalmente sano y quién está mentalmente enfermo en la sociedad? Para poder responder a esto es preciso que definamos primero cual es el criterio de salud y enfermedad mental que consideramos correcto.

Para la psicología social el juez que vio en los vídeos grabados por los condenados aquella noche a una mujer (la víctima, de 18 años) practicando «actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo», debería explicar que entiende por salud mental. En la sociedad hay mas enfermos mentales de lo que creemos.

No solo son enfermos mentales los que se encuentran en los hospitales psiquiátricos, esos son los que no pueden convivir en un régimen abierto, pero no siempre son los más peligrosos. Muchas personas, entre ellos jueces y profesionales están muy enfermos, aunque ellos no lo sepan y la sociedad tampoco. No es fácil detectar ciertas enfermedades mentales que no están en los manuales de psicopatología, solo las podemos observar analizando ciertas conductas y pensamientos de los individuos.

La psicología social estudia estos casos a partir de un criterio de salud mental expresado por el Dr. Enrique P. Riviere que dice lo siguiente:

Se sostiene que una persona mentalmente sana es aquella capaz de hacer frente a la realidad de una manera constructiva, de sacar provecho de la lucha y convertir a esta en una experiencia útil, encontrar mayor satisfacción en el dar que en el recibir y estar libre de tensiones y ansiedades, orientando sus relaciones con los demás para obtener la mutua satisfacción y ayuda, para poder dar salida a cierto monto de hostilidades con fines creativos y constructivos y desarrollar una buena capacidad de amar.
Segundo Congreso de Psiquiatría. 1961. E. Pichón Riviere

El caso de La Manada reabre el debate de la formación de los jueces | El País – 28/04/2018